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16/09/2013

Testimonios de alumnos del Instituto Diocesano de Teología

Recogemos varios testimonios de personas que han cursado estudios
en nuestro Instituto de Teología







Testimonios de alumnos:


Testimonio de una alumna que ha concluido el trienio de teología:

"Hace tres años una amiga me habló de  la oportunidad de hacer este curso de Teología. La verdad es que no me lo pensé mucho y acepté. Hoy tengo claro que fue una llamada del Espíritu Santo, ya que pude cambiar los turnos de trabajo y poder compaginar los estudios de una manera, yo diría que casi milagrosa.

Hacer este curso me ha supuesto el descubrir mi fe, al Dios Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo reales y vivos . Redescubrir a María, madre y mujer cercana que hizo posible la Encarnación con su Sí. Descubrir una liturgia llena de belleza y de profundidad. Poco a poco me he ido dando cuenta de que mis conocimientos en estos temas religiosos, eran o inexistentes o muy, muy pobres. Profundizar y bucear en la Sagrada Escritura, en cómo Dios, por su infinito amor y gratuidad, nos ha creado a su imagen y semejanza y nos ha hecho sus hijos, dándonos este mundo a nuestro cuidado.

Poder estudiar y conocer los temas y aspectos morales, sociales, tocar los documentos principales... bajo las enseñanzas y palabras siempre amenas y llenas de sabiduría y paciencia de nuestros profesores y profesoras, que con su sacrificio, sacando tiempo de sus muchos quehaceres, adecuando sus explicaciones y temas al tiempo y diferentes niveles culturales, siempre han supuesto un verdadero placer escuchar, y posteriormente, meditar y entender.

Ahora que termino, siento que este curso me ha abierto una puerta a otra dimensión. Yo diría que al infinito con mayúsculas. Me ha hecho abrirme y salir de mi misma, explorar caminos interiores que desconocía o que estaban “dormidos”, conocerme mejor a mí misma. Ha abierto un sinfín de posibilidades por explorar. Puertas que me invitan a que con calma, me adentre más y más en el misterio de Cristo. Me ha dado la oportunidad de valorar mi fe. De valorar a un Dios amor que se ha hecho carne y ha muerto por mí y que está vivo en cada uno de nosotros y en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía. Me ha ayudado a fijarme y a vivir de una manera participativa, la Liturgia de un modo especial, valorando la gran belleza de las celebraciones y su significado en cada signo sensible. Me ha hecho dar gracias a Dios especialmente por nuestro obispo D. Juan Antonio, por todos los sacerdotes y consagrados al Señor y por todos mis hermanos en la fe. Me ha dado la oportunidad de saberme parte activa e integrante de una comunidad viva, la Iglesia, esposa de Cristo y retomar mi participación parroquial abandonada, con ilusión, humildad y agradecimiento. En resumen, me ha supuesto un esfuerzo dada mi gran timidez y mi carácter reservado, pero creo que el Señor nos ha creado para salir de nosotros mismos y darnos con paz y sana alegría.

Quisiera acabar agradeciendo a nuestro Obispo Don Juan Antonio la oportunidad de hacer este curso, a todos los profesores y profesoras y a cada uno de mis compañeros. Que Dios nos de fuerza para seguir profundizando en nuestra fe, y como niños que confiamos en nuestro Padre, nos abandonemos en sus manos para vivir nuestra vida cotidiana como El quiere".

Mari Naves, junio 2013

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Testimonio personal sobre el IDT, 1ª promoción 2010-2013:

En primer lugar quisiera agradecer a nuestro obispo, Don Juan Antonio, por haber promovido esta formación; al director del Instituto, Don Juan Miguel Prim, al jefe de estudios, Don Ángel Castaño, a todos los profesores, a nuestra secretaria, Doña Isabel Soria y a todos los alumnos con los que he compartido estos tres años en el IDT.

Para mí el poder asistir durante estos tres cursos al Instituto Diocesano de Teología “Santo Tomás de Villanueva”, aquí en Alcalá de Henares, ha sido la oportunidad de acercarme a mis primeros estudios de teología de forma sistemática, a través de las diferentes asignaturas propuestas, lo que me ha permitido conocer la profundidad de lo que encierra nuestra fe.

En este sentido, este curso supone una alternativa para aquellos que por distintas situaciones personales, (trabajo, familia, otros estudios,...) no podemos, por lo menos de momento, afrontar el compromiso que conlleva cursar estos estudios en las diferentes facultades que los ofrecen.

Gracias al Instituto, he podido comprender que la fe que confieso y vivo no solo exige una coherencia de vida en todas las parcelas, sino que implica a todo mi ser. En mi “yo”, formado por cuerpo y alma, nada sobra, nada hay en mi que se oponga a esta fe. De esta forma se nos ha mostrado la racionabilidad de nuestra fe, Dios no se oculta, si no que supera con creces cualquier cuestión o reto que nuestra mente pueda plantear, se nos muestra, quiere que le encontremos. Así la unidad de vida tiene su origen en la unidad del ser creado por Dios con la intención de que lleguemos a Él.

Todo ello me ha ayudado a valorar más mi relación con Dios, tanto en el ámbito individual como en el colectivo, entendiendo el significado y el origen de muchas cosas que hasta ahora podía verlas como meros gestos externos. Sobre todo, surge en mí la necesidad de vivir mejor la Eucaristía, como encuentro con Dios y con toda la Iglesia, sentir ese alimento para cada día que es el propio Jesús.

Este recorrido por cada asignatura supone para mí una invitación a seguir profundizando, a conocer mejor a un Dios que me llama por mi nombre y que me quiere, siendo consciente de que esto sólo ha sido un inicio sobre el que hay que seguir caminando".

Alejandro Briñas, junio 2013

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Mi experiencia en el Instituto de Teología:
 
"Gran parte de la sociedad actual carece de esperanza y alegría. Porque vive de espaldas a Dios. A nosotros, en cualquier ámbito de nuestra vida cotidiana, ya sea en una conversación con amigos o compañeros de trabajo, comentarios en los medios de comunicación, artículos en prensa... nos llegan diversos temas relacionados con la religión católica. La polémica, muchas veces, nace de un rechazo visceral hacia lo desconocido, que se agranda a través de la machacona repetición de los manidos tópicos.

Los laicos tenemos, dentro de la Iglesia, un papel importantísimo: dar testimonio de nuestra fe en medio del mundo, y ser misioneros, llevando la Buena Nueva a nuestros hermanos que aún no han conocido a Jesucristo. Porque nadie ama lo que ignora.

Con este interés de aumentar mi amor por Dios y la Iglesia me matriculé, a finales de 2010, en el primer curso del Instituto Diocesano de Teología “Santo Tomás de Villanueva”. Las asignaturas del plan de estudios nos ofrecen una perspectiva idónea para asimilar y comprender las bases del catolicismo, así como las herramientas adecuadas para afrontar los retos del siglo XXI. El entrañable clima de fraternidad vivido en el Instituto aumenta a medida que descubrimos las bellezas y misterios de nuestra fe. Y por ello damos, constantemente, gracias a Dios".

Miguel Ángel López Roldán, septiembre de 2012


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