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06/07/2013

«El amor de Cristo nos apremia»: AMS y la cuestión de la «terapia apropiada»

El Buen Samaritano de Gustave Doré

 

Recientemente, la editorial de la Conferencia Episcopal Española «Biblioteca de Autores Cristianos« (BAC) ha publicado el libro «Amar en la diferencia. Las formas de la sexualidad y el pensamiento católico». Este libro es fruto de un Simposio sobre «la cuestión referida a la atracción sexual hacia el mismo sexo» (AMS) organizado en Roma por el Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el Matrimonio y la Familia acogiendo una petición explícita de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Más aún, ya en su momento la Congregación para la Doctrina de la Fe invitó a promover la difusión del mencionado texto entre los miembros del Episcopado español, para que lo dieran a conocer en sus respectivas diócesis.

 

En concreto,  en uno de los apartados de la presentación a la edición española se aborda la cuestión de la «terapia apropiada» de la que habla el Pontificio Consejo para la Familia en su documento «Sexualidad humana: verdad y significado (n. 104)».

 

Por su interés, reproducimos aquí el indicado apartado del libro «Amar en la diferencia»:

 

La cuestión de la «terapia apropiada»

 

«Hasta la fecha dos han sido las respuestas más comunes que, desde instancias intra-eclesiales se han dado frente a estas atracciones sexuales. Primera: Lo que establece el Catecismo de la Iglesia católica (n.2358-2359), como hemos recordado anteriormente: «Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición». «Están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana». Segunda: en los casos de disenso doctrinal se invitaba a la persona implicada a «aceptarse» y a abandonarse a sus pulsiones, instándole a intentar ser lo menos promiscua posible. La primera de las respuestas es la única plenamente conforme con la dignidad de la persona y el Magisterio de la Iglesia, es ineludible, fundamental, conditio sine qua non para progresar hacia la verdad y el bien; pero, lamentablemente el verdadero significado de la castidad ha sido, en ciertas ocasiones, mutilado (23).

 

Como se ha indicado más arriba, «la particular inclinación de la persona con atracción sexual hacia el mismo sexo es «objetivamente desordenada»; por ello no basta con no usar de la genitalidad, es moralmente obligatorio poner todos los medios legítimos para corregir dicha inclinación «objetivamente desordenada», de otro modo daríamos por buena una gravísima vulnerabilidad que por el bien de la persona y de su entorno debemos combatir. La castidad, entendida como capacidad de autodominio y virtud para aprender a amar, atraviesa todas las dimensiones de la persona (lo que incluye la inclinación erótica, la imaginación, etc.) ya que la sexualidad es constitutiva de la persona. Si no fuera posible reconducir la tendencia «objetivamente desordenada» de la AMS, la persona vería seriamente dificultada su vocación al amor. De hecho no es infrecuente encontrar personas casadas y sacerdotes con AMS, a los que en su momento se les invitó a escoger estado, apelando a que vivieran en una castidad mal entendida; con el tiempo muchos han terminado viviendo una «doble vida» con consecuencias destructivas para sí y para su entorno. En el particular caso de los sacerdotes y religiosos esta mala praxis ha sido uno de los factores que ha provocado una de las mayores crisis de la Iglesia en los últimos años. Por tanto, para poder llevar adelante, de un modo completo, sin reduccionismos, lo propuesto por la Iglesia en el Catecismo es necesario ofrecer y aceptar una «terapia apropiada».

 

Cuando hablamos de «terapia apropiada» nos referimos a la «terapia integral» según la «antropología adecuada» enseñada por el beato Juan Pablo II y que aborda todos los dinamismos de la persona (físicos, psíquicos y espirituales). A la Iglesia, en su misión pastoral, solo le competen específicamente los aspectos morales y espirituales en su actuación, es decir: acogida, acompañamiento y «terapia espiritual» (24) en todas sus facetas (sacramentos, dirección espiritual, orientación, etc.). Los demás aspectos corresponden a los médicos, psicólogos y psiquiatras según la voluntad de los interesados y el bien objetivo de la persona. Pero atención, esto no quiere decir que la Iglesia se desentienda de los aspectos que afectan al cuerpo o a la psique. Muy al contrario, desde siempre la Iglesia ha propiciado, en la medida de sus posibilidades, que probados especialistas en todas las materias clínicas atiendan a todos aquellos que lo solicitan libremente, especialmente a los más pobres y necesitados; es lo que se hace, por ejemplo, en los hospitales católicos de todo el mundo o en los citados Centros diocesanos de orientación familiar. También en sus universidades y demás instituciones académicas, la Iglesia alienta a los científicos a que investiguen en todos los campos de la ciencia, incluidos los de la psiquiatría y la psicología (25).

 

Por ello, a las personas con atracción sexual hacia el mismo sexo que libremente lo solicitan, la Iglesia les ofrece en las parroquias asistencia espiritual (26) por parte de los sacerdotes y catequistas, etc., y en los Centros de orientación familiar (COF) «terapia integral», es decir una «terapia del corazón» que incluye la asistencia espiritual y la orientación, y si procede a criterio de los especialistas, y con el consentimiento informado de los interesados (si son menores con el consentimiento de sus padres o tutores), terapia psicológica o/y psiquiátrica. Estos «itinerarios de libertad y esperanza» permiten la maduración afectivo-sexual, en la masculinidad y feminidad, de los varones y mujeres que los recorren. La experiencia demuestra que, sin duda, es posible la esperanza (27).

 

En lo que se refiere a los aspectos jurídicos —en el ámbito civil— de la «terapia espiritual», la asistencia de los sacerdotes y catequistas a las personas con AMS y el acompañamiento de los orientadores no genera problema alguno, pues están amparados por el derecho a la libertad religiosa y de conciencia. Respecto a los médicos, psiquiatras, psicólogos, etc. que atienden a las personas con AMS, la cobertura moral de su trabajo la ofrece —como en los demás casos— la verdad objetiva explicada por el Magisterio de la Iglesia; pero, ¿en el ámbito de las leyes civiles, disponen de cobertura legal para hacer su trabajo en esta materia? Para responder a esta pregunta hay recordar un poco la historia: las enormes presiones del lobby gay, ajenas a toda consideración científica, consiguieron que en 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) suprimiera la «atracción sexual hacia el mismo sexo» (AMS) del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM). Dos años después, la Asociación Americana de Psicología también apoyó dicha supresión. Posteriormente, en 1990, de nuevo la presión del lobby gay y de estas y otras muchas instituciones, propició que la Organización Mundial de la Salud (OMS), dependiente de la Organización de Naciones Unidas (ONU), también excluyera la AMS de su Clasificación Internacional de enfermedades (CIE). Dicho todo esto, todavía hoy los profesionales de la psiquiatría y la psicología pueden ofrecer legalmente su ayuda a las personas con AMS que libremente lo solicitan con la cobertura médico-legal que ofrece la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Clasificación internacional CIE-10 y en particular en su apartado F66.1; en dicho epígrafe se describe la llamada «orientación sexual egodistónica» y se contempla la posibilidad de «solicitar tratamiento» (28).

 

Por último indicar que, aunque con importantes imprecisiones y errores, algunos documentos, muy poco difundidos, del ámbito del lobby gay empiezan a reconocer que es posible el cambio y el derecho individual a cambiar»

 

 

Notas:

 

«23 «La castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona, y por ello en la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual. La sexualidad, en la que se expresa la pertenencia del hombre al mundo corporal y biológico, se hace personal y verdaderamente humana cuando está integrada en la relación de persona a persona, en el don mutuo total y temporalmente ilimitado del hombre y de la mujer. La virtud de la castidad, por tanto, entraña la integridad de la persona y la totalidad del don» (CIC 2337).

 

24 «En la Iglesia actual y en el mundo, el testimonio del amor casto es, por un lado, una especie de terapia espiritual para la humanidad y, por otro, una denuncia de la idolatría del instinto sexual»: Juan Pablo II, Exh. ap. Pastores gregis (16-10- 2003), n.21.

 

25 Cf., por ejemplo, www.unav.es/departamento/preventiva/homosexualidad.

 

26 «Pidámosle [a Jesús] que cure las enfermedades de los hombres contemporáneos: “Toda clase de enfermedades” del alma. ¡Y cuántas hay!»: Juan Pablo II, Ángelus (17-2-1985).

 

27 Muchos especialistas de recta intención afirman que existen en estos momentos datos y experiencia suficientes como para comprender las heridas psico-afectivas que están en el origen del desarrollo de la atracción sexual hacia personas del mismo sexo.

 

28 OMS, Clasificación internacional de enfermedades CIE-10, apartado F66.1: «Orientación sexual egodistónica» (http://ais.paho.org/classifications/Chapters/CAP05.html?zoom_highlight=egodist%F3nica) [versión en español].»

 

 

Para saber más:

Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC)

www.fiamc.org/bioethics/homosexuality/

 

Universidad de Navarra:

www.unav.es/departamento/preventiva/homosexualidad

 

 

Sobre el libro:

Editorial Biblioteca de Autores Cristianos (BAC). Ficha del libro

www.bac-editorial.com/ficha.nuevo.php?id=14751

 

Reseña en el Pontificio Consejo para los Laicos

www.laici.va/content/laici/es/sezioni/donna/recensioni/amare-nella-differenza.html

 

Reseña en la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC)

www.fiamc.org/uncategorized/sexualidad-y-pensamiento-catolico/

 

Índice del libro y texto completo de la presentación a la edición española (pdf)

 

 

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