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14/05/2013

Mons. Reig presidió la Jornada Diocesana de Profesores

  

La Casa de Espiritualidad Verbum Dei de Loeches acogió, el pasado sábado 11 de mayo, la Jornada Diocesana de Profesores bajo el lema “Enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado” (Mt 28, 20).

 

Estos encuentros pretenden favorecer el conocimiento mutuo y la cooperación entre los docentes católicos de cualquier nivel educativo y de cualquier tipo de centro, ya sea de iniciativa estatal o social, así como la sintonía de los profesores católicos con el Obispo de la diócesis.

 

La jornada comenzó con una serie de indicaciones del director del Secretariado para la Enseñanza Religiosa Escolar, Rvdo. D. Francisco-José Rupérez Granados. Después dio comienzo una oración con textos de los papas Benedicto XVI y Francisco. Esta oración, dirigida por el Sr. Obispo, Mons. Juan Antonio Reig Pla, estuvo acompañada por unas bellas composiciones musicales de Francisco Guerrero y W. A. Mozart.

 

Después, en una brillante clase magistral, Mons. Reig esbozó el panorama de emergencia educativa –expresión acuñada por Benedicto XVI– referida al ámbito de la familia, la escuela, la universidad y, en general, en todo el ámbito social y cultural. También analizó el inmenso analfabetismo religioso que se da en nuestros días. Afirmó que, estos momentos, educar en España es imposible. “Para educar uno tiene que saber exactamente a quién se dirige, cuáles son las características del sujeto humano y qué ambiente hay que crear para poder educar, de manera que sea un ambiente de referencia que construya un imaginario según los bienes esenciales de la persona, y que, después, despierte la búsqueda de la verdad para que la libertad sepa orientarse. Eso en España ahora mismo es imposible, porque lo imposibilitan las leyes”.

 

“Se ha privilegiado simplemente la razón instrumental que hace, desde la ciencia y la tecnología, cosas. Pero nos hemos olvidado de lo esencial, que es el sujeto humano. Nuestro imaginario y nuestro pensamiento no es cristiano: es pagano. Es muy difícil salir de ese contexto, de ese ambiente”.

 

Sin embargo, con el optimismo que nace de la confianza plena en Cristo Resucitado, Mons. Reig animó a los profesores de Religión a ser los encargados de “regenerar la educación”.

 

El Obispo explicó el principio del dualismo antropológico, la cultura de separación entre cuerpo y espíritu. “El cuerpo no dice nada, no es sacramento de nada. Simplemente es un organismo, materia, con el que puedo hacer de él el uso que quiera, porque la persona es sólo razón y libertad. Y el cuerpo lo utilizo como quiero. Esa es la escisión más grande de nuestra cultura”, añadió.

 

Don Juan Antonio desmontó, con sólidos argumentos, este perverso principio filosófico y antropológico: “Cuerpo y espíritu están unidos, es una unión que no es accidental, sino que es la persona. Mi cuerpo es el sacramento de Juan Antonio. Juan Antonio está hablando y utiliza las cuerdas vocales, la lengua, los ojos, las manos,… Y es Juan Antonio el que está hablando, ¡no habla mi lengua, no hablan mis cuerdas vocales! ¡Soy yo! Hay una unidad cuerpo-espíritu”.

 

El Obispo denunció cómo en nuestra sociedad emotivista sólo se excitan algunos dinamismos de la persona: los instintos, los sentimientos y los afectos, sin llegar a profundizar ni en la inteligencia ni en la voluntad de los individuos, especialmente de los más jóvenes y, por tanto, más vulnerables. “Y así la gobernanza global está haciendo de nosotros lo que quiere: todo es vendible –también en el campo educativo– estimulando los instintos y provocando emociones. ¡Así se gobierna España, Europa y el mundo entero! Y vuestros muchachos, en clase, son esclavos de estos instintos y emociones”. Sin embargo, don Juan Antonio resaltó cómo estos dinamismos inferiores “tienen que ser discernidos por la inteligencia –saber la verdad– para que la voluntad –con esfuerzo y con la gracia de Dios– sea capaz de gobernar sentimientos e instintos. Si esto no está claro, es imposible educar”.

 

Mons. Reig añadió, además, una cuestión fundamental, que recibimos a través de la fe: el pecado original, al que definió como un rayo que “desbarató la armonía existente en el Paraíso entre inteligencia, voluntad, sentimientos y afectos: ¡Adán quería amar y podía, porque había armonía entre cuerpo y espíritu. El espíritu era capaz de gobernar la carne. Cuando Adán rompe la alianza con el Creador, conoce el sufrimiento y la muerte. Necesitamos, por ello, la redención del corazón con la gracia de Dios”.

 

A continuación, la Eucaristía, presidida por el Obispo, fue concelebrada en la capilla del Verbum Dei por el Rvdo. D. Gabriel García-Alfageme, secretario particular del Obispo, y el Rvdo. D. Francisco-José Rupérez, director del Secretariado para la Enseñanza.

 

Después de la comida fraterna, se realizaron diversos talleres con las editoriales para trabajar en el aula distintos aspectos de la pedagogía de la asignatura de Religión católica.

 

 

 

 

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