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09/03/2013

Crónica y fotos de la Fiesta de la Reversión de las reliquias de Justo y Pastor


EN EL PALACIO ARZOBISPAL Y EN LA CATEDRAL

1.400 escolares celebraron la
Fiesta de la Reversión






El pasado jueves 7 de marzo, la Plaza del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares y su Catedral Magistral acogieron a más de 1.400 niños y niñas, procedentes de varios centros escolares de nuestra diócesis, que quisieron honrar a sus patronos, los Santos Niños Justo y Pastor, el día en el que se conmemora la reversión de sus reliquias. Esta hermosa y entrañable iniciativa del Sr. Obispo, Mons. Juan Antonio Reig Pla, pretende fortalecer la devoción por estos mártires, especialmente entre los más jóvenes.

El encuentro -organizado por el Secretariado de Enseñanza y la Vicaría de Evangelización y Cultura de la diócesis, en colaboración con la Concejalía de Educación del Ayuntamiento- comenzó a las 10.30 de la mañana con un acto de acogida en el Patio de Armas del Palacio Arzobispal.












Un poco antes habían llegado a la Plaza los Gigantes de la comparsa complutense, que hicieron las delicias de los niños.










El sacerdote Jesús Javier Mora, popularmente conocido como “Curry”, acompañado por un grupo de alumnos del Colegio Católico San Juan Evangelista de Torrejón de Ardoz, subió al escenario ubicado junto a la fachada del Palacio para saludar y animar a los escolares que iban llenando la plaza. Varios músicos del grupo Kerygma interpretaron diversos cantos para ir preparando el ambiente.







 

El Obispo, en cuyo rostro podía verse la alegría por la respuesta tan positiva de los colegios de Alcalá (y Torrejón), fue saludando a diversos grupos de escolares y a sus profesores.










Mientras, un grupo de alumnos del Colegio San Gabriel, de los padres Pasionistas, se preparaba para representar una breve obra de teatro basada en el martirio de los Santos Niños Justo y Pastor.








Los seminaristas del Seminario Menor, junto con algunos profesores, portaron desde la Catedral las imágenes de los Santos Justo y Pastor, que fueron escoltadas por dos soldados romanos a caballo hasta la fachada principal del Palacio.


















Las imágenes de Justo y Pastor fueron recibidas por Mons. Reig Pla, el vicario general D. Florentino y varios sacerdotes, además de por todos los niños que ya llenaban la plaza.














A continuación, comenzó la representación de los alumnos del Colegio San Gabriel de Alcalá. La lluvia no empañó la profunda alegría y emoción de cientos de muchachos, que escuchaban absortos la fascinante historia de Justo y Pastor.















 

Concluida la representación los escolares se trasladaron hasta la Catedral Magistral, siguiendo las imágenes de los Santos Niños. Allí fueron recibidos por el alegre repique de las campanas de la Torre de San Justo.











 






















Llegados a la Catedral Magistral los 1.600 niños inundaron las tres naves del templo e incluso las gradas del antiguo presbiterio. Junto al altar mayor se encontraba expuesto el Relicario de los Santos Niños.










Los niños recibieron con un aplauso la entrada de las imágenes de Justo y Pastor, mientras el Órgano de la Catedral solemnizaba el momento.










Una vez ubicados todos los colegios comenzó una breve celebración litúrgica de la Palabra
presidida por Mons. Reig Pla. El Obispo agradeció a los alumnos, directores, maestros, profesores de los colegios y autoridades municipales su valentía por querer mantener viva esta tradición de los Santos Niños y, en general, las raíces cristianas de la diócesis.

“Justo y Pastor pudieron enfrentarse al prefecto Daciano porque tenían dentro de sí una luz que les había enseñado el camino de la vida. Una voz interior les decía: ‘vale más tu gracia que la vida’, porque el Señor es el único que les podía dar a estos niños la vida eterna, ¡y no tuvieron miedo! Esa es la fe, que nosotros debemos pedir al Señor, porque somos pequeños y pobres”, explicó.




D. Juan Antonio también recordó el especial cariño que Jesús sentía por los niños. Ese cariño debe emplearse siempre en la educación, porque “el amor te hace ser fuerte cuando lo necesitas, paciente, delicado, -mirando al interior de los niños- para enseñarles el camino de la vida”.

 


Al concluir el encuentro, el Rvdo. D. Francisco José Rupérez, director del Secretariado Diocesano de Enseñanza, fue nombrando a los ganadores del concurso de murales dedicados a los Santos Niños. Los premiados se hicieron una fotografía de grupo junto al Sr. Obispo y el Sr. Alcalde de Alcalá, D. Javier Bello, en el presbiterio de la Catedral.

En representación del Excmo. Ayuntamiento de Alcalá, además del Sr. Alcalde, estuvieron presentes el concejal de Educación, Cultura y Deportes, D. Francisco Bernáldez, y el segundo teniente de Alcalde y concejal de Desarrollo Económico y Empleo, D. Gustavo Severién.

Finalizada la celebración todos los escolares pasaron por la Cripta de los Santos Niños, donde se conserva la piedra del martirio y el arca con las reliquias de Justo y Pastor.










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MISA SOLEMNE DE LA REVERSIÓN


Por la tarde Mons. Juan Antonio Reig Pla presidió una Misa Solemne en la Catedral Magistral, a la que asistieron miembros de la Corporación Municipal y representantes de las Cofradías y Hermandades de la ciudad, así como un nutrido grupo de fieles.

En la celebración actuó la Escolanía de los Santos Niños de la Catedral, bajo la dirección de Beatrice Scola.











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Más fotos en el blog del fotógrafo Baldomero Perdigón:
http://baldoperdigon.blogspot.com.es/


(entrada del 7 de marzo)

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Los Santos Niños eran dos hermanos de Complutum (actual Alcalá de Henares) que vivieron a comienzos del siglo IV. Tras conocer el edicto imperial promulgado por Diocleciano que prohibía profesar el cristianismo, se negaron, rotundamente, a aceptarlo. Quisieron ser fieles a Jesús. Después de varias presiones para obtener que negaran a Cristo, fueron brutalmente decapitados en las afueras de la ciudad. En aquel lugar, andando el correr del tiempo, se construiría la actual Catedral-Magistral. Justo y Pastor acudieron al martirio con enorme fe y entereza. Sabían que morían por Jesús, el Señor. Por eso, su testimonio de coherencia y fortaleza nos sigue interpelando a los cristianos –niños y adultos– del siglo XXI. Ellos son, sin duda, un ejemplo a seguir.

En el transcurso de la Historia, y como consecuencia de la invasión musulmana del año 711, las reliquias de los Santos Niños tuvieron que ser trasladadas al valle de Nocito, en la provincia de Huesca, para que no fueran profanadas. Allí permanecieron hasta que, el 7 de marzo de 1568, gracias a la intervención del devoto y piadoso rey Felipe II, fueron traídas definitivamente a Alcalá de Henares.



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