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27/06/2012

Confirmaciones en la Parroquia de San Diego de Alcalá de Henares

 

Treinta y tres jóvenes de la parroquia de San Diego de Alcalá de Henares recibieron, el pasado sábado 23 de junio, el sacramento de la Confirmación en una ceremonia hermosa y familiar, presidida por el Obispo de la diócesis, Mons. Juan Antonio Reig Pla. Concelebraron el párroco, Rvdo. D. Matías Ares Martín, el sacerdote coadjutor Rvdo. D. Juan Antonio Pozas, el secretario particular del Sr. Obispo, el Rvdo. D. Gabriel García-Alfageme, y el Rvdo. D. Adolfo, sacerdote guineano.

 

Uno de los jóvenes, Sergio, también recibió, durante la ceremonia, su Primera Comunión. Todos estuvieron entrañablemente acompañados por sus catequistas Belén, Jesús, Leopoldo y Fernando, familiares y amigos.

 

Durante la homilía, el Obispo explicó que lo que se decidía esa tarde era muy importante: “la Iglesia abre todos sus tesoros y entrega a estos chicos nada menos que dos sacramentos, la Eucaristía y la Confirmación, que les dará el Espíritu Santo, Dios mismo”. Mons. Reig Pla subrayó que nuestra vida está siempre en manos de Dios: “Si olvidamos esa gramática ya no nos entendemos: no sabemos exactamente ni por qué estamos en este mundo, ni qué camino hemos de seguir ni a dónde vamos”.

 

Dirigiéndose a todos los muchachos y muchachas en tono distendido y paternal, D. Juan Antonio personalizó en Tomás, uno de los confirmandos: “cuando te estabas formando en el seno de tu madre, Dios te conocía. ¡Más todavía! Él iba tejiéndote en el seno de tu madre. Porque la vida nos viene de Dios a través del amor de nuestros padres. Pero es Dios el Creador, porque Tomás es alguien insustituible. No se puede poner uno a su lado y ser el mismo. No lo será nadie, ni lo ha sido nunca. Es Tomás. Porque lo ha creado Dios. Sólo Dios puede hacer eso”.

 

Mons. Reig destacó que la figura de Juan Bautista, cuya fiesta se celebraba, nos recuerda el misterio de la gracia.“El Señor nos pone ejemplos para que caigamos en la cuenta de que es Él quien lleva nuestra historia, quien nos ha regalado la vida. Más claro todavía en Juan Bautista porque sus padres eran ancianos y no podían concebir”.

 

El Obispo tuvo palabras para denunciar que, desde hace años, vivimos un proceso ocultación de Dios, para dejarlo sin relevancia en nuestra vida. “¡Es un camino equivocado! ¡Sin Dios no sabemos quiénes somos, cómo tratarnos, no establecemos relaciones de justicia, porque no somos hermanos! Si matas al Padre, no tenemos ninguna razón para ser hermanos. La sociedad son intereses contrapuestos, y esto puede acabar siendo la selva”. En este sentido, D. Juan Antonio insistió en que la voluntad del Señor es que formemos una gran familia, reunidos comunitariamente en torno a Él:“nos quiere reunidos como hermanos” a través de la fe, “la mejor herencia que nos hayan podido dejar nuestros padres”.

 

Mons. Reig Pla indicó que los cristianos de Alcalá de Henares vivimos en la ciudad, en el barrio y, como cualquier vecino, pagamos nuestros impuestos. Pero, sin embargo, nuestro pueblo verdadero es la Iglesia. “Formamos parte de un pueblo de redimidos. El Señor, que viene a salvarnos, nos quiere tal como somos. Esa es la mejor noticia que podríamos recibir”. Con el salmista, animó también a los jóvenes a elevar una oración de gratitud al Cielo: “¡Te doy gracias, Señor, de todo corazón! Delante de los ángeles cantaré para ti. Porque me ha regalado la vida, unos padres, una familia,… y por que hemos sido amados hasta el extremo”.

 

“Lo que pasa en el barrio, lo que pasa en cada una de las familias, a cada persona, no es indiferente a Dios. Dios se ha revelado en Jesucristo, se ha hecho hombre, y lo ha guiado, y ha dado signos concretos de que es Dios: ha entrado en nuestra historia, y por tanto se ocupa de nosotros. No le somos indiferentes. Y no se avergüenza de ninguno de nosotros”.

 

El Obispo definió a la comunidad cristiana como “un pueblo bien dispuesto que quiere escuchar palabras de vida, no las que escuchamos en los medios de comunicación. ¿No estáis cansados y hartos de escuchar cosas vacías? ¡Estas palabras, en cambio, son sustantivas! Nos hablan de salvación, de alegría, de paz… No os preocupéis, porque el Señor os llevará por el camino justo, y al final Él será vuestro salario. Esa será la paga de nuestra vida”.

 

“¡La justicia de Dios es Él mismo, que viene a vivir en nosotros, y el denario que nos va a dar es la Gloria y el Cielo! Y esto no es para que escapemos de este mundo, sino para que vayamos con confianza y esperanza construyendo, todos los días, el bien y la justicia en el mundo”, remarcó.

 

D. Juan Antonio concluyó destacando que “el Espíritu Santo es el Amor de Dios derramado en nuestros corazones, que viene a hacerse cargo de ti con un amor inefable, inmenso, te abraza y te dice ‘te quiero, te amo, a ti, como eres, y yo seré tu futuro’. Entonces ya puedes rezar, saber que no estás solo en este mundo, meditas su Palabra, te unes a los demás y formáis un barrio verdaderamente que sea, desde estos locales sencillos y humildes, un foco de luz que venga a iluminar a todas y a cada una de las familias que viven en la parroquia de San Diego”.

 

A continuación, los confirmandos renovaron las promesas del Bautismo, se fueron acercando al altar con sus padrinos. El Sr. Obispo, acompañado por D. Matías, les ungió con el Santo Crisma (aceite de oliva mezclado con perfumes) pronunciando las palabras: «Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo».

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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