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24/06/2012

Mons. Reig: «¿Ganamos o perdemos con Eurovegas?»

Mons. Juan Antonio Reig Pla
Obispo de Alcalá de Henares

 
 

 ¿Ganamos o perdemos con Eurovegas?
 
 
Algunos medios de comunicación han publicado la noticia de que existe la posibilidad de instalar el complejo conocido como “Eurovegas” en territorio de la Diócesis de Alcalá de Henares.

Como obispo comprendo y comparto la preocupación de nuestras autoridades por la actual situación social y económica; sin duda hay que alabar todos los esfuerzos que se están haciendo para generar, de un modo legítimo, puestos de trabajo y prosperidad.

Por otra parte es conocido que muchos tipos de juegos de azar están permitidos en España con las condiciones previstas en la ley. Sin embargo, una cosa es que algunas actividades estén toleradas por leyes permisivas (algunos juegos de azar) o simplemente consentidas (la prostitución), y otra cosa es fomentarlas, alentarlas y facilitarlas por aquellos que tienen la responsabilidad del bien común. Dicho esto conviene conocer algunos datos.

Informe anual del juego en España (2010) publicado por el Ministerio del Interior
 
En dicho Informe se indica que las cantidades jugadas en España en 2010 ascienden a 27.338,98 millones de euros. El valor medio de las cantidades jugadas por habitante en España alcanza, para ese mismo año de 2010, los 581,42 euros. En lo que se refiere, en particular, a las visitas a los casinos a nivel nacional, en 1991 fueron 3.099.615 visitas; en 2010 las visitas alcanzaron la cifra de 4.344.178, es decir, casi un 50% más que en 1991 (47,19%).

Conviene recordar que el Informe que estamos comentando no incluye los datos de juegos de azar on line, también cada vez más facilitados por la administración pública.

Ludopatía y prostitución

Entre un uno y un dos por ciento de la población española es ludópata o jugador patológico. Un 3 por ciento de la población son jugadores problemáticos. Llamamos jugador problemático al que se encuentra en la antesala de jugador patológico o ludópata. Estamos hablando en España de un total de personas directamente susceptibles de tratamiento de ludopatía o de rehabilitación de ludopatía de 2.350.000 (Cf. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados de 17-03-2011).

Pero además, como se indica en el mismo Diario, la ludopatía es una actividad que muchas veces se asocia a un incremento de actos ilegales, de suicidio, de ruina y generalmente siempre que está presente la ludopatía hay también presentes otra serie de hechos. Habitualmente hay ausencias al trabajo que llegan a un 70 por ciento; robos para poder financiar el juego, 46 por ciento; problemas judiciales y detención, 39 por ciento; problemas matrimoniales o familiares, que terminan incluso en rupturas en un 30 por ciento; y ruina, bancarrota, en una proporción también destacable, que llega al 28 por ciento en varones y a un 8 o 10 por ciento en mujeres.

A la luz de estos datos no resulta extraño que el mismo Informe anual del juego en España indique que la relación de personas con prohibición de acceso a casinos y bingos, a petición propia o por mandato judicial, que consta en el registro nacional sea de 26.797 personas y en los registros autonómicos 58.508.

Por otra parte, España es el país europeo con mayor número de mujeres ejerciendo la prostitución, son 400.000 (Cf. Informe sobre la situación actual de la prostitución en nuestro país. Boletín Oficial de las Cortes Generales n. 367, 13 de abril de 2007); por encima incluso de Alemania que tiene unas 200.000, y eso a pesar de que Alemania supera los 80 millones de personas. Este dato conviene recordarlo ya que la prostitución es una de las muchas actividades que se incrementan alrededor de estos macrocomplejos del juego.

La Conferencia Episcopal Española

Por su parte la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, preocupada ya entonces por la situación en este ámbito, explicaba en 1990:

«A los que no tienen otros recursos, se les estimula a conseguir el estado económico, “prestigiado” y ambicionado en esta sociedad, por medio de todo tipo de juegos de azar, algunos de ellos gestionados y publicitados por la propia Administración pública. “España, se ha dicho, se ha convertido en un gran casino”» (LIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española. “La verdad os hará libres). Otras Conferencias Episcopales del resto del mundo se han pronunciado sobre este mismo tema a la luz de las terribles consecuencias que la promoción de este tipo de juegos de azar ha provocado en sus naciones.

El Papa Beato Juan Pablo II y el Catecismo de la Iglesia Católica

También el Beato Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica Ecclesia in Oceania advertía que otro fenómeno destructivo «lo constituyen los juegos de azar, especialmente en casinos que prometen una solución tan rápida como espectacular de las dificultades económicas, mientras que en realidad dejan a las personas en una situación aún más grave y difícil».

En este mismo sentido el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2413) nos recuerda que los juegos de azar «resultan moralmente inaceptables cuando privan a la persona de lo que le es necesario para atender a sus necesidades o las de los demás. La pasión del juego corre peligro de convertirse en una grave servidumbre».

Hay que salvaguardar la ecología humana y social

A la luz de estos hechos y enseñanzas debemos hacer una profunda reflexión sobre lo que queremos para España y con qué medios legítimos podemos salir de la situación en la que nos encontramos. No es suficiente admitir inversiones rápidas y prometedoras de trabajo sin medir las consecuencias sociales de las actividades que se proponen introducir. Necesitamos recuperar la perspectiva de la auténtica «ecología humana y social» (Beato Juan Pablo II).

Del mismo modo que no podemos permitir la contaminación y destrucción del medio ambiente, tampoco podemos facilitar la destrucción de personas y familias. El trabajo debe ser digno y honesto, compatible con la vida familiar y respetuoso con el bien de la persona. Por eso hay que considerar con cuidado a qué se dedica la actividad humana; los horarios de trabajo deben ser compatibles con la vida en familia; deben respetarse los días festivos y particularmente el domingo como día de fiesta acuñado en nuestra tradición cristiana, etc.

En definitiva: ¿Inversiones y trabajo? Sí, pero no a cualquier precio. No todo vale cuando está en juego la dignidad de la persona, el bien de la familia y la «ecología social del trabajo» (Beato Juan Pablo II). En algunas circunstancias se puede tolerar el «mal menor», pero nunca puede ser promovido, tampoco por la autoridad. La misión de las autoridades es salvaguardar el bien común, el primado de la persona y la auténtica «ecología humana y social». Con «Eurovegas» en España ¿ganamos o perdemos?

Como obispo de la Diócesis Complutense ofrezco mis oraciones y sacrificios por nuestras autoridades. Rezo todos los días por ellas para que el Señor las asista y puedan tomar decisiones respetuosas con la justicia y el bien de nuestro pueblo.

Alcalá de Henares, 24 de junio de 2012
Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista
 
+ Juan Antonio Reig Pla
Obispo Complutense
 
 
 


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